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¿Qué es una ODEC?
La Oficina Diocesana de Educación Católica, es responsable de promover y coordinar la acción de la Iglesia Diocesana en la Educación Católica Escolar según los lineamientos pastorales de la Autoridad Eclesial en coordinación con el Ministerio de Educación o sus órganos intermedios para el mejor desempeño de sus funciones. |
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MISIÓN
Somos una Institución Católica que vela, defiende los derechos de la educación católica, apoya y orienta el esfuerzo pastoral - evangelizador educativo de la Diócesis. Así mismo garantiza la calidad educativa docente en doctrina, testimonio de vida y aptitud pedagógica, como también se proyecta a la comunidad para atender a sus necesidades e intereses en materia educativa, teniendo como fin la formación en valores inspirados en los principios del Evangelio.
VISIÓN
¿Cómo sería la Oficina Diocesana de Educación católica? (ideal)
ODEC-CH QUIERE SER:
Una Institución Católica, unida y fortalecida en base a los principios de la caridad, justicia y oración, buscando el perfeccionamiento humano-cristiano, una institución que promoverá e impulsará capacitaciones y asesoramiento a instituciones publicas y privadas en aspectos educativos y pastorales a través de la comunicación y mecanismos de participación, buscando su proyección y liderazgo institucional.
OBEJETIVOS
GENERAL
Al término de la ejecución del plan estratégico la ODEC habrá logrado: fortalecer su identidad y unidad institucional, así como también potenciar, el recurso humano disponible y lograr su liderazgo institucional en la comunidad.
A CORTO PLAZO
Potenciar, el recurso humano disponible, promoviendo y motivando en ellos su formación doctrinal, testimonial y aptitud pedagógica.
A MEDIANO PLAZO
Fortalecer la identidad y unidad institucional, mediante una política de estímulos al recurso humano
A LARGO PLAZO
Consolidar, su liderazgo en la comunidad mediante la participación inter institucional, logrando su reconocimiento de instituciones publicas y privadas. |
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Oración del maestro
Señor... al comenzar
un nuevo día, al ver la luz que surge ordenada
y quieta, te encomiendo mi labor.
Tú me hiciste para esto.
Pusiste en mí el fervor, la paciencia, la comprensión.
Mi labor es la tuya.
Quiero amar a mis muchachos
con la misma ternura que Tú amaste tu mundo.
Déjame respetarlos con el mismo respeto
que Tú tienes al hombre.
Déjame conducirlos con la misma destreza
que Tú guías tus astros.
Quiero ser el ejemplo de tu doctrina pura,
quiero ser seguidor de las palabras santas,
que pronunció tu Hijo:
"Porque cualquier cosa que hiciéreis
a estos pequeñitos, a mí lo hicísteis."
Llévame por tu senda,
dame tu mano fuerte,
pon en mis labios
mieles de místico consuelo
para yo darles a ellos todo lo que desean.
Porque dando es como recibimos.
Así sea. |
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Reflexión de la Semana: Maestro y amigo
Había un joven, huérfano, que por falta de educación y dirección había caído en muchos vicios. Queriendo salir de ese estado buscó maestros que lo ayudaran.
Se hizo discípulo de un primer maestro, quien le indicaba en qué tenía que cambiar, y lo motivaba: “Eso no está bien… así nunca serás un hombre de provecho…Tienes muchas cualidades, y si cambias tendrás un gran porvenir…” El joven era ambicioso y se esforzaba, pero, con todo, no progresaba en lo que quería. Ese maestro no le bastaba.
Se hizo discípulo de un segundo maestro, quien le exigía los mismos cambios. Pero, además, el joven se relacionó con su maestro con un gran cariño y amistad. Pasaba temporadas viviendo con él, y, sobre todo, quería ser como él, libre de vicios y ambiciones pequeñas. Con el tiempo, la amistad íntima consiguió lo que no habían conseguido las exhortaciones, y el joven se encontró liberado.
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