Oficina Diocesana de Educación Católica de Chimbote
Mestros, discípulos y Misioneros de Cristo

                                   ¿Qué es una ODEC?

La Oficina Diocesana de Educación Católica, es responsable de promover y coordinar la acción de la Iglesia Diocesana en la Educación Católica Escolar según los lineamientos pastorales de la Autoridad Eclesial en coordinación con el Ministerio de Educación o sus órganos intermedios para el mejor desempeño de sus funciones.

INICIO      QUIÉNES SOMOS      Nuestro Equipo
 
 
El Equipo de Coordinadores que laboramos en la Oficina Diocesana de Educación Católica está conformado por:
 
Director: Roberto Campos Alberca
 
Sub-director: Francisco Javier Cueva Dionisio
 
Secretaría - Economía: Gregoria Fermina Rodríguez Castillo
 
Área Técnico Pedagógico: Resp. Arcángel Miguel  Pérez Manrique
 
* Nivel Inicial: Norma Violeta Castillo Rojas
 
* Nivel Primario: Judith Merling Rodríguez Salinas
 
* Nivel Secundario: Arcángel Migueñ Pérez Manrique
 
Área de Pastoral Educativa: Resp. Carlos Jorge Santisteban Llonto y P. Raúl Antonino Medina Clavijo
 
 
 
 Oración del maestro

Señor... al comenzar
un nuevo día, al ver la luz que surge ordenada
y quieta, te encomiendo mi labor.
Tú me hiciste para esto.
Pusiste en mí el fervor, la paciencia, la comprensión.
Mi labor es la tuya.
Quiero amar a mis muchachos
con la misma ternura que Tú amaste tu mundo.
Déjame respetarlos con el mismo respeto
que Tú tienes al hombre.
Déjame conducirlos con la misma destreza
que Tú guías tus astros.
Quiero ser el ejemplo de tu doctrina pura,
quiero ser seguidor de las palabras santas,
que pronunció tu Hijo:
"Porque cualquier cosa que hiciéreis
a estos pequeñitos, a mí lo hicísteis."
Llévame por tu senda,
dame tu mano fuerte,
pon en mis labios
mieles de místico consuelo
para yo darles a ellos todo lo que desean.
Porque dando es como recibimos.
Así sea.
 
        Reflexión de la Semana: Maestro y amigo

Había un joven, huérfano, que por falta de educación y dirección había caído en muchos vicios. Queriendo salir de ese estado buscó maestros que lo ayudaran.

Se hizo discípulo de un primer maestro, quien le indicaba en qué tenía que cambiar, y lo motivaba: “Eso no está bien… así nunca serás un hombre de provecho…Tienes muchas cualidades, y si cambias tendrás un gran porvenir…” El joven era ambicioso y se esforzaba, pero, con todo, no progresaba en lo que quería. Ese maestro no le bastaba.

Se hizo discípulo de un segundo maestro, quien le exigía los mismos cambios. Pero, además, el joven se relacionó con su maestro con un gran cariño y amistad. Pasaba temporadas viviendo con él, y, sobre todo, quería ser como él, libre de vicios y ambiciones pequeñas. Con el tiempo, la amistad íntima consiguió lo que no habían conseguido las exhortaciones, y el joven se encontró liberado.