Oficina Diocesana de Educación Católica de Chimbote
Mestros, discípulos y Misioneros de Cristo

                                   ¿Qué es una ODEC?

La Oficina Diocesana de Educación Católica, es responsable de promover y coordinar la acción de la Iglesia Diocesana en la Educación Católica Escolar según los lineamientos pastorales de la Autoridad Eclesial en coordinación con el Ministerio de Educación o sus órganos intermedios para el mejor desempeño de sus funciones.

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                           PASTORAL EDUCATIVA

La labor de esta área consiste en planificar, organizar, coordinar, asesorar y acompañar las diferentes actividades programadas por los docentes de Educación Religiosa en sus Planes de Trabajo con alumnos, docentes y padres de familia de las Instituciones Educativas, con el fin de reforzar y fortalecer la practica de valores; esto se realiza en coordinación con los decanos y párrocos.
 
Así mismo se preocupa de coodinar e impulsar con los docentes la participación de los estudiantes en las acciones siginificativas diocesanas y en los encuentros de estudiantes a nivel de decanatos y de ODEC.
 
 
 Oración del maestro

Señor... al comenzar
un nuevo día, al ver la luz que surge ordenada
y quieta, te encomiendo mi labor.
Tú me hiciste para esto.
Pusiste en mí el fervor, la paciencia, la comprensión.
Mi labor es la tuya.
Quiero amar a mis muchachos
con la misma ternura que Tú amaste tu mundo.
Déjame respetarlos con el mismo respeto
que Tú tienes al hombre.
Déjame conducirlos con la misma destreza
que Tú guías tus astros.
Quiero ser el ejemplo de tu doctrina pura,
quiero ser seguidor de las palabras santas,
que pronunció tu Hijo:
"Porque cualquier cosa que hiciéreis
a estos pequeñitos, a mí lo hicísteis."
Llévame por tu senda,
dame tu mano fuerte,
pon en mis labios
mieles de místico consuelo
para yo darles a ellos todo lo que desean.
Porque dando es como recibimos.
Así sea.
 
        Reflexión de la Semana: Maestro y amigo

Había un joven, huérfano, que por falta de educación y dirección había caído en muchos vicios. Queriendo salir de ese estado buscó maestros que lo ayudaran.

Se hizo discípulo de un primer maestro, quien le indicaba en qué tenía que cambiar, y lo motivaba: “Eso no está bien… así nunca serás un hombre de provecho…Tienes muchas cualidades, y si cambias tendrás un gran porvenir…” El joven era ambicioso y se esforzaba, pero, con todo, no progresaba en lo que quería. Ese maestro no le bastaba.

Se hizo discípulo de un segundo maestro, quien le exigía los mismos cambios. Pero, además, el joven se relacionó con su maestro con un gran cariño y amistad. Pasaba temporadas viviendo con él, y, sobre todo, quería ser como él, libre de vicios y ambiciones pequeñas. Con el tiempo, la amistad íntima consiguió lo que no habían conseguido las exhortaciones, y el joven se encontró liberado.