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PERFIL DEL DIRECTOR(A) Y/O COORDINADOR(A) DE
LA OFICINA DIOCESANA DE EDUCACION CATOLICA
Fundamento:
Los Obispos, en APARECIDA, manifiestan que
la Iglesia está llamada a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misión en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales.
Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros.
Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición y novedad, como discípulos de Jesucristo y misioneros de su Reino, protagonistas de vida nueva para una América Latina que quiere reconocerse con la luz y la fuerza del Espíritu.
La meta de
la Educación Católica es conducir a los alumnos al Encuentro con Jesucristo Vivo, Dios y Hombre, Maestro y Amigo, Camino, Verdad y Vida.
Por tanto, las Oficinas Diocesanas de Educacion Católica necesitan Directores(as) y Coordinadores(as) que cuenten con el siguiente perfil:
I.- COMO PERSONA, PROFESIONAL Y EDUCADOR POSEE EXPERIENCIA, EXCELENCIA ACADÉMICA Y PROFESIONAL.
1. Tiene claridad y profundidad en sus conocimientos profesionales.
o Se distingue por el pensamiento claro y su expresión correcta.
o Posee el instrumento conceptual y las habilidades mentales que, conforme a sus aptitudes personales, lo capacitan para ejercer la docencia como formador de formadores.
2. Es capaz de utilizar una metodología de formación humana hacia la madurez.
o Procura crear un ambiente y pedagogía formativa
o Propicia un clima de sana libertad y de responsabilidad personal.
o Evita crear ambientes artificiales o itinerarios impuestos.
3. Posee una actitud interdisciplinaria y de diálogo.
o Está abierto al cultivo de otras áreas de conocimientos y valores, con el fin de conseguir perspectivas y soluciones más integradoras y realistas.
o Por su formación humanística, ofrece en sus capacitaciones y asesoramientos, una formación intelectual seria y profunda en el campo de la pedagogía, teología, mariología y misionología.
o Por su interés sin límite por la persona humana, promueve una actitud interdisciplinaria y de diálogo entre los docentes de Religión y los demás profesores y directivos de las IIEE del ámbito de
la ODEC.
4. Reconoce el valor de la crítica.
o Hace sus críticas con respeto a la persona y con sólido fundamento; muestra capacidad de aprender de la crítica de los demás.
o Anuncia
la Fe con atención crítica al contexto cultural y a las grandes corrientes de pensamiento y de conducta que debe evangelizar.
5. Refuerza el estudio de
la Palabra de Dios en las Capacitaciones y Supervisiones.
o En los diversos campos formativos, evita que
la Palabra divina no se reduzca sólo a nociones y sea en verdad, espíritu y vida que ilumina y alimenta toda su existencia y la de los docentes que acompaña.
6. Es fiel a su Iglesia representada en la persona del Señor Obispo y autoridades de
la Iglesia Católica.
o Incluye el Plan Pastoral en sus documentos y capacitaciones.
o Es respetuoso de las decisiones del Obispo y del equipo de Pastoral Educativa de
la Diócesis.
o Coordina permanentemente con el Director (a) de
la ODEC y respeta sus decisiones. Utiliza el diálogo y la conciliación para superar cualquier problemática (Coordinador -a).
o Coordina permanentemente con el Obispo de
la Diócesis, Prelatura o Vicariato y respeta sus decisiones. Utiliza el diálogo y la conciliación para superar cualquier problemática (Director-a).
o Forma equipo con los demás Coordinadores y/o Directores del ámbito de su diócesis y se esfuerza por animarlos a continuar el servicio a Cristo y a su Iglesia evangelizando la cultura a través de la educación.
II.- EN PROCESO PERMANENTE DE FORMACIÓN PERSONAL CRISTIANA Y HUMANISTA.
1. Es consciente de su dignidad.
o Tiene conciencia de su dignidad personal y la de los demás; es abierto hacia los docentes y autoridades.
o Respeta la dignidad humana y es solidario con todos en sus problemas.
2. Mantiene adecuadas relaciones interpersonales.
o Posee la capacidad de comunicarse con los docentes y demás personas en su riqueza de aspectos.
o Es capaz de escuchar, dialogar, comprender, servir y dirigir a los docentes. Es promotor de la unidad.
o Es flexible, deja a un lado el dogmatismo y manifiesta en su capacidad crítica un decidido respeto por las convicciones de los docentes y las autoridades.
o Fomenta la comunicación interpersonal de quienes lo rodean.
3. Ejerce una actitud de adhesión hacia los valores cristianos.
o Vive los valores evangélicos y los promueve en sus actividades cotidianas.
4. Realiza su trabajo con responsabilidad, libertad y compromiso.
o Es consciente que su testimonio de vida y su preparación, son decisivos para el acompañamiento de los docentes y directivos hacia una madurez afectiva, que los haga aptos para la vida en comunidad de servicio.
5. Posee una sólida formación cristiana.
o Ofrece a los docentes un verdadero acompañamiento (pastoral magisterial), en su proceso integral de formación y capacitación: Humana, Espiritual, Intelectual y Pastoral, centrado en Jesucristo, Buen Pastor.
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